Por Mauricio Álvarez Mora.
Por casi un año y medio los y las costarricenses, y muchas personas alrededor del mundo, celebramos con alegría el rumbo que había tomado nuestro país, las concesiones petroleras se declararon inviables ambientalmente para las costas del Caribe Costarricense.
La valiente decisión de SETENA fue no solo oportuna, sino histórica, el Estado Costarricense por primera vez acata las múltiples razones y límites ambientales para cierto tipo de inversiones, o mejor dicho, mega-inversiones.


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