El 18 de febrero de 2003, el presidente de la República, Abel Pacheco de la Espriella, y el ministro de Ambiente y Energía, Carlos Manuel Rodríguez Echandi, devolvieron a la Asamblea Legislativa sin la sanción correspondiente el Decreto Legislativo N.° 8345, denominado “Participación de las cooperativas de electrificación rural y de las empresas de servicios públicos municipales en el desarrollo nacional”.
La decisión se materializó mediante un veto parcial fundamentado en razones de oportunidad y conveniencia, pero sobre todo en la obligación constitucional del Estado de proteger el ambiente, resguardar los recursos naturales y velar por el interés público. Lejos de tratarse de una objeción menor o de carácter técnico, el veto constituyó un contundente cuestionamiento a varios de los pilares del proyecto aprobado por la Asamblea Legislativa y una validación de las preocupaciones que diversos sectores habían expresado sobre sus posibles consecuencias ambientales, sociales y jurídicas.
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