Por Mauricio Álvarez Mora.
El anuncio del presidente Óscar Arias Sánchez de no permitir la exploración petrolera en Costa Rica fue recibido con aplausos, titulares y una sensación momentánea de alivio. En un país que ha construido buena parte de su identidad internacional sobre la protección ambiental, escuchar que se reafirma ese camino resulta, al menos en apariencia, una buena noticia. Sin embargo, cuando se examina el contexto y la trayectoria reciente del propio gobierno, el entusiasmo se matiza y da paso a una pregunta incómoda: ¿estamos ante una convicción o ante un giro coyuntural?
