Por Mauricio Álvarez Mora.
Guatemala atraviesa un momento decisivo en la definición de su modelo de desarrollo. Mientras el gobierno impulsa políticas orientadas a facilitar la inversión extranjera y la expansión de actividades extractivas, cada vez más comunidades observan con preocupación cómo territorios de enorme riqueza natural y cultural son entregados a empresas transnacionales sin que exista una discusión amplia sobre las consecuencias que estas decisiones tendrán para el país.
Uno de los casos más preocupantes es el de la finca municipal Salinas Nueve Cerros, en Alta Verapaz, actualmente amenazada por los planes de exploración y explotación petrolera de la empresa Petrolatina Corporation. Lo que está en juego no es simplemente un contrato de arrendamiento ni una inversión económica más. Lo que se discute es el futuro de uno de los patrimonios naturales, arqueológicos y culturales más importantes de la región norte de Guatemala.

