Por Mauricio Álvarez Mora.
La publicación del decreto ejecutivo N.° 44280-S-MAG-MINAE marca un momento significativo en la política ambiental y sanitaria de Costa Rica. Con la firma del presidente de la República y de los ministerios de Salud, Agricultura y Ganadería, y Ambiente y Energía, el país se suma a más de treinta naciones que han decidido prohibir el clorotalonil, un fungicida ampliamente utilizado en la agricultura, pero cuya permanencia en el ambiente y sus potenciales efectos sobre la salud han generado crecientes preocupaciones a nivel internacional.
La decisión no surge de manera aislada. Es el resultado de años de cuestionamientos, investigaciones, denuncias comunitarias, gestiones administrativas y acciones judiciales que pusieron en evidencia los riesgos asociados a este agroquímico. También refleja el reconocimiento de una realidad que ya había sido advertida por organismos científicos y autoridades regulatorias de distintos países.