La moratoria petrolera que hoy se abre paso en Costa Rica tiene sus raíces en los procesos organizativos impulsados por comunidades indígenas y afrodescendientes del Caribe Sur. Mucho antes de que el debate sobre la explotación petrolera alcanzara dimensión nacional, las poblaciones de Talamanca ya habían expresado su rechazo a las actividades de exploración y explotación de hidrocarburos en sus territorios.
Este proceso alcanzó un momento decisivo el 12 de abril de 2002, cuando el Concejo Municipal de Talamanca, en la provincia de Limón, aprobó durante la Sesión Extraordinaria N.° 97 una declaratoria mediante la cual el cantón se proclamó libre de actividades petroleras. La decisión recogió años de oposición comunitaria y constituyó una de las expresiones más importantes de poder local frente al avance de la industria petrolera en Costa Rica.
