Por Mauricio Álvarez Mora.
La muerte de Brooklyn Rivera Bryan, ocurrida tras un prolongado período de encarcelamiento arbitrario, desaparición forzada e incomunicación, trasciende la pérdida de uno de los principales dirigentes indígenas de Nicaragua. Su caso obliga a mirar una realidad mucho más amplia: la creciente violencia que enfrentan los pueblos indígenas y afrodescendientes de la Costa Caribe y las profundas disputas territoriales que atraviesa esta región.
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