Por Mauricio Álvarez Mora
"Queremos para nuestras comunidades el mismo trato que recibieron las personas afectadas por la contaminación por hidrocarburos en San José".
La frase resume una indignación legítima. Mientras miles de personas en Guadalupe de Goicoechea fueron eximidas del pago del servicio de agua potable tras la contaminación por hidrocarburos detectada en enero de este año, la comunidad de Cipreses de Oreamuno continúa pagando mes a mes por un servicio de agua que dejó de ser potable hace años debido a la contaminación con residuos de clorotalonil.
