Por Mauricio Álvarez Mora.
Lo que durante años había sido una actividad organizativa realizada sin mayor atención pública en Alta Talamanca, se convirtió en julio de 2007 en un escenario marcado por fuertes intereses externos, gran despliegue económico y tensiones alrededor del control de la Asociación de Desarrollo Integral Indígena Bribri de Talamanca (ADITIBRI).
Según denuncias realizadas en aquel momento, la asamblea de ADITIBRI se transformó en una disputa entre sectores de la comunidad Bribri y grupos vinculados a intereses mineros transnacionales interesados en ingresar al territorio indígena. Dirigentes y pobladores señalaron que alrededor de 20 millones de colones habrían sido invertidos para impulsar la candidatura de uno de los aspirantes a la junta directiva de la organización.
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