Por Mauricio Álvarez Mora.
Cada proceso electoral deja
una pregunta inevitable: ¿quiénes son realmente escuchados cuando se discute el
futuro del país? Mientras los debates suelen concentrarse en seguridad,
economía o infraestructura, las voces de los pueblos indígenas permanecen, una
vez más, en los márgenes de la conversación pública.
Esa ausencia no es casual.
Responde a desigualdades históricas que siguen marcando la vida cotidiana de
miles de personas indígenas en Costa Rica y, de manera particular, de las
mujeres indígenas.
Según el Censo Nacional de
2011, en Costa Rica residen más de 104
mil personas indígenas,
pertenecientes a ocho pueblos originarios: Bribris, Cabécares, Malekus,
Chorotegas, Huetares, Ngäbes, Bruncas y Térrabas. De esa población, cerca de
36 mil personas habitan en los 24
territorios indígenas oficialmente reconocidos, donde
persisten importantes rezagos en infraestructura, acceso a servicios públicos y
oportunidades de desarrollo (INEC, 2013).
Las cifras muestran con
claridad la profundidad de estas brechas. Mientras que el promedio nacional de
hogares con necesidades básicas insatisfechas rondaba el 24 %, en los hogares
indígenas alcanzaba aproximadamente el 70
%. Asimismo, los niveles de pobreza eran
significativamente más elevados que el promedio nacional, llegando al 94 % en el pueblo Cabécar, 87 % en el pueblo Ngäbe y 85 % en el pueblo Brörán, entre
otros territorios, evidenciando profundas desigualdades territoriales y étnicas
(INEC, 2013).
Sin embargo, detrás de estos
indicadores existen historias concretas de exclusión. Las mujeres indígenas
enfrentan múltiples formas de discriminación que se entrecruzan por razones de
género, pertenencia étnica y pobreza estructural. Esta realidad limita su
acceso efectivo a derechos fundamentales como la educación, la salud, la
participación política y la autonomía económica, reproduciendo desigualdades
históricas que han sido ampliamente documentadas por organismos nacionales e
internacionales (Sistema de las Naciones Unidas en Costa Rica, 2022).
Las brechas educativas ilustran con claridad esta
situación. Mientras las mujeres costarricenses alcanzaban un promedio de 8,8 años de escolaridad, las
mujeres indígenas que habitan en sus territorios apenas registraban cinco años de estudio. Además,
únicamente el 13 % de la población
indígena lograba concluir la educación secundaria, reduciendo
considerablemente sus posibilidades de acceder a la educación superior, al
empleo y a espacios de participación social y política. A ello se suma que el
porcentaje de adolescentes indígenas que son madres supera más del doble del
promedio nacional, lo que evidencia las múltiples barreras que enfrentan las
niñas y mujeres indígenas para ejercer plenamente sus derechos (INEC, 2013;
Sistema de las Naciones Unidas en Costa Rica, 2022).
En este contexto, diversas lideresas indígenas
hicieron, durante la campaña electoral, un llamado que merece seguir siendo
escuchado mucho más allá del día de las elecciones. Alertaron que "no nos
hemos visto en situaciones tan alarmantes como las que con este gobierno nos ha
tocado vivir" (Rivera
& Ríos, 2026).
Su llamado no estuvo dirigido
únicamente al ejercicio del voto. Fue también una invitación a defender la
democracia, la paz, el diálogo y la convivencia, con la esperanza de construir
un país donde la niñez indígena pueda estudiar, las juventudes tengan acceso a
la educación superior y las mujeres puedan vivir con seguridad dentro de sus
propios territorios.
También plantearon una
aspiración profundamente democrática: que las mujeres indígenas puedan expresar
sus pensamientos y propuestas sin tener que levantar la voz para ser
escuchadas; que existan espacios para debatir con respeto y conciencia; y que
la fuerza de las abuelas continúe guiando las decisiones colectivas.
Con ese punto de partida, el
programa Voces y
Política de Radio Universidad de Costa Rica abrió un espacio de
diálogo para conocer cómo se vivía la campaña electoral desde los territorios
indígenas. Participaron Zeidy Brukwä
Rodríguez, del pueblo Ngäbe Buglé; Doris Ríos, del pueblo Cabécar de
China Kichá; y María Galeana Figueroa
Lázaro, del pueblo Brunca de Yimba Cájc-Rey Curré. Sus
intervenciones permitieron comprender que las brechas que muestran las
estadísticas tienen rostros, historias y consecuencias cotidianas.
Desde China Kichá, Doris Ríos
recordó que la educación, que ya enfrenta una profunda crisis a nivel nacional,
presenta condiciones aún más difíciles dentro de los territorios indígenas.
Habló de escuelas pequeñas que sobreviven con recursos limitados, de recortes
presupuestarios, de centros educativos ubicados fuera de los territorios y de
enormes dificultades para que niños, niñas y jóvenes puedan acceder diariamente
a la educación.
A ello se suma la lejanía de
muchas comunidades, la ausencia de infraestructura adecuada, la falta de
transporte, de servicios básicos y, sobre todo, la inexistencia de propuestas
concretas en los programas de gobierno para responder a las realidades que
viven territorios como China Kichá o Chirripó. Su reflexión puso en evidencia
que hablar de igualdad de oportunidades resulta insuficiente cuando las
condiciones materiales para ejercer derechos fundamentales siguen siendo tan
desiguales.
Por su parte, María Galeana
Figueroa Lázaro compartió la experiencia de una mujer joven del pueblo Brunca
que observa cómo la representación política continúa siendo un espacio difícil
para las mujeres indígenas. Explicó que, muchas veces, deben "hacer las
cosas a la fuerza" para que las instituciones del Estado vuelvan la mirada
hacia los territorios indígenas.
Para María, la exclusión no
se expresa únicamente en los conflictos por la tierra. También atraviesa el
acceso a la salud, la educación y otros derechos básicos, reproduciendo
problemáticas que ya enfrentaban las generaciones de sus abuelas y que hoy
siguen presentes.
Una de las frases que más
resonó durante la conversación sintetiza ese sentimiento de abandono: "Es como si no fuéramos costarricenses."
Con esas palabras expresó cómo muchas de las luchas emprendidas por los pueblos
indígenas son calificadas como conflictos o actos de violencia, cuando en
realidad responden a una búsqueda legítima de justicia, reconocimiento y
dignidad.
María también cuestionó la
escasa presencia de los partidos políticos durante la campaña electoral en los
territorios indígenas. Mientras las candidaturas recorren con facilidad los
centros urbanos, muchas comunidades indígenas apenas reciben información a
través de la televisión, los teléfonos celulares o las redes sociales, porque
los partidos simplemente no llegan hasta esos lugares.
Recordó que años atrás las
campañas incluían visitas casa por casa y espacios de conversación directa con
las comunidades. Hoy esa cercanía prácticamente ha desaparecido. Su reflexión
fue más allá al preguntarse qué ocurre con aquellos territorios aún más
alejados, donde las personas deben caminar largas distancias o desplazarse en
bus o en bote para llegar a sus comunidades. ¿Qué propuestas tienen los
partidos para esas poblaciones que permanecen fuera del centro del debate
electoral?
Finalmente, Zeidy Brukwä
Rodríguez hizo un llamado a transformar la forma en que el Estado y la política
se relacionan con los pueblos indígenas y, particularmente, con las mujeres
indígenas. Señaló que los poderes públicos deben dejar de verlas desde el
paternalismo o como simples objetos de estudio y reconocerlas como sujetas
políticas capaces de construir propuestas para el país.
Recordó que Costa Rica ha
ratificado convenios internacionales, cuenta con una Ley Indígena, con
abundante jurisprudencia constitucional y con compromisos internacionales, como
la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra
la Mujer (CEDAW), que reconocen los derechos y el papel fundamental de las
mujeres indígenas. Sin embargo, esos compromisos continúan encontrando enormes
dificultades para materializarse en políticas públicas.
Desde su experiencia, Zeidy
recordó que las mujeres indígenas han sido históricamente cuidadoras de la
vida, de las semillas, del agua, de los bosques y de la naturaleza. Su lucha no
nace de la confrontación, sino de la defensa de la dignidad, del territorio y
de la Madre Tierra frente a modelos de desarrollo que desconocen sus formas de
vida y sus cosmovisiones.
Su reflexión concluyó con una
afirmación que resume buena parte de los desafíos democráticos del país: sin
territorios protegidos, sin procesos reales de consulta previa y sin mujeres
indígenas participando en la toma de decisiones, resulta imposible hablar de
una democracia plenamente inclusiva y de una verdadera justicia para los
pueblos indígenas.
Estas reflexiones mantienen
plena vigencia. La democracia no termina con las elecciones. Por el contrario,
comienza cuando las instituciones son capaces de escuchar a quienes
históricamente han permanecido fuera de los espacios de decisión.
Escuchar a las mujeres
indígenas implica reconocer que la agenda nacional no puede construirse
únicamente desde el Valle Central ni desde los espacios tradicionales del poder
político. Sus demandas sobre educación, salud, derechos territoriales, autonomía,
participación política y justicia ambiental forman parte de los grandes
desafíos que Costa Rica continúa teniendo pendientes.
Por eso vale la pena escuchar
esta conversación. Más allá del momento electoral en que fue realizada, las
voces de Doris Ríos, María Galeana Figueroa Lázaro y Zeidy Brukwä Rodríguez
siguen interpelando al país y recordándonos que una democracia solo puede
fortalecerse cuando incorpora la diversidad de pueblos, territorios y saberes
que conforman Costa Rica.
La entrevista completa del programa "La campaña electoral desde la mirada de la mujer indígena en Costa
Rica", transmitida por Voces y Política el 21
de enero, constituye una oportunidad para profundizar en estas reflexiones y
comprender, desde las propias voces de sus protagonistas, los desafíos que
enfrentan las mujeres indígenas y las propuestas que plantean para construir un
país más justo, democrático e intercultural.
Referencias
Instituto Nacional de Estadística y Censos.
(2013). X Censo Nacional de Población y VI de Vivienda 2011: Territorios
indígenas. INEC.
Programa Estado de la Nación. (2012). Decimoctavo
Informe Estado de la Nación en Desarrollo Humano Sostenible. CONARE.
Rivera, E., & Ríos, D. (2026, 11 de
enero). Mujeres indígenas lideresas hacen un llamado urgente por la
democracia y la paz. SURCOS Digital. https://surcosdigital.com/mujeres-indigenas-lideresas-hacen-un-llamado-urgente-por-la-democracia-y-la-paz/
Sistema de las Naciones Unidas en Costa Rica.
(2022). En Costa Rica, mujeres indígenas superan retos y ponen freno a la
triple discriminación. https://unsdg.un.org/es/latest/stories/costa-rica-mujeres-indigenas-retos-triple-discriminacion