La construcción de vivienda es una necesidad social innegable. El acceso a un lugar digno donde vivir constituye un derecho fundamental y una responsabilidad del Estado. Sin embargo, resolver la demanda habitacional mediante proyectos aislados, sin una adecuada planificación territorial y sin considerar integralmente los impactos ambientales, puede terminar reproduciendo los mismos problemas que pretende solucionar: expansión desordenada, presión sobre los servicios públicos, pérdida de ecosistemas y deterioro de la calidad de vida.
El caso de la Urbanización La Perla, evaluado por la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (SETENA) bajo el expediente D1-8223-12, permite reflexionar sobre los límites del actual modelo de evaluación ambiental en Costa Rica y sobre la forma en que se entiende el desarrollo de viviendas. Según el expediente, el proyecto fue presentado por la empresa Constructora ECKSTROM S.A., con el objetivo de construir 76 viviendas en un terreno de aproximadamente 24.235 metros cuadrados.