Por Mauricio Álvarez Mora.
La situación que enfrenta la comunidad de Cipreses, en el cantón de Oreamuno, se ha convertido en uno de los casos más emblemáticos de la crisis ambiental y sanitaria relacionada con el agua potable en Costa Rica. Lo que inició como una denuncia vecinal sobre la desprotección de nacientes terminó revelando un problema mucho más profundo: la incapacidad institucional para garantizar la protección efectiva de las fuentes de agua, incluso después de existir órdenes judiciales explícitas de la Sala Constitucional.
El pasado 22 de septiembre, la Universidad de Costa Rica presentó en la comunidad el “Estudio de Caracterización y Evaluación Hidrogeomorfológica del sitio de emplazamiento de la infraestructura de toma de agua de las nacientes Plantón y Carlos Calvo”, elaborado por la Escuela de Geografía de la UCR bajo la dirección de Pascal Girot.


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