Por Mauricio Alvarez Mora.
Conozco el Río Térraba desde, más o menos 1979, cuando se cruzaba en balsa por el Paso Real. Así el amigo río y yo “hemos amisteado” por casi 40 años, como se dice en San Vito adentro a eso de “ser amigos”, verbo que sintetiza “cultivar y recrear la amistad”: amistiar. Ha sido un vínculo líquido que nació de cruzarlo y pasarlo de pequeño cuando viví en San Vito de Coto Brus. En la niñez él me dejó cruzarlo en esta balsa con sus aguas crecidas y aborrascadas, y ya más grande inclusive nadando en Yimba Cajc (Rey Curré).


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