Por Mauricio Álvarez Mora.
Figura 1. Se observan en naranja las áreas de siembra, ubicadas a unos 500 metros de la plaza de Palmar Sur y a menos de 5 kilómetros del humedal, tomado del expediente D1-18758-2016-SETENA.
En menos de 19 días laborales y sin realizar verificación en campo, la SETENA aprobó en tiempo récord la viabilidad ambiental en diciembre de 2016 para la siembra de la Corporación de Desarrollo Agrícola Del Monte S.A. (ver resolución N.º 2331-2016-SETENA).
Según la resolución, el proyecto pretende hacer un cambio de cultivo en un área total de 600,2 hectáreas, la cual en su mayoría corresponde a uso agroforestal (plantación de melina en un 84,2% del total), bosque (11,8% del total) y humedales (3,9% del total). Por la cercanía del humedal HNTS, de importancia mundial, las áreas del proyecto piñero cuentan con tres zonas de humedal con un total de 23,4 hectáreas, sobre lo cual la SETENA deja en manos de la empresa el cumplimiento de la recomendación de que “se incluyan estas áreas de humedal dentro del diseño de siembra de la piña, a efectos de proteger dichos ecosistemas”.
Figura 2. Muestra la existencia de bosque y humedal, tomado del expediente D1-18758-2016-SETENA.
Patrimonio arqueológico amenazado por la piña
Según el mismo estudio aportado por la empresa a SETENA (D1-18758-2016), aprobado en 19 días sin ir a campo, hay nueve sitios arqueológicos dentro de la finca.
Los sitios Palmar Sur 3 y Palmar Sur 6, que están dentro del área de la finca a sembrar, son considerados de importancia patrimonial y presentan un alto grado de monumentalidad, según afirma la misma compañía PINDECO en la licitación de estudios arqueológicos. Los sitios La Morada 1 y El Túmulo presentan estructuras o áreas de actividad definidas como posiblemente habitacional y funeraria, respectivamente.
Figura 3. Sitios arqueológicos dentro de la finca piñera, tomado del expediente D1-18758-2016-SETENA.
Esta área no puede ser evaluada independientemente de todo el conjunto del patrimonio del Diquís; podría ser un área de amortiguamiento del sitio UNESCO. Esta declaratoria de patrimonio fija una serie de obligaciones y requisitos que creemos fueron obviados por la rapidez y la superficialidad del procedimiento seguido.
El permiso ambiental otorgado por SETENA recomienda que “se requiere realizar evaluación arqueológica y amojonamiento del sector arquitectónico en el sitio Palmar Sur 3, en un sector de 10 hectáreas, y evaluación del sector arquitectónico en el sitio Palmar Sur 6, en un sector de 15 hectáreas. Además, se requiere realizar evaluación arqueológica en los sitios La Morada 1, La Morada 2, Casa Cabúa, El Pantanoso, Túmulo, La Estancia y La Loma”.
Pese a ser evidente el importante patrimonio arqueológico que se podría ver afectado, se deja en manos de la empresa la decisión de que “un profesional en la disciplina arqueológica sea contratado a fin de supervisar los movimientos de tierra”, y SETENA asegura que, pese a que se han hecho algunos hallazgos arqueológicos, “estos se resguardarán preventivamente para no afectarlos”.
A pesar de la evidente necesidad, SETENA otorga la viabilidad ambiental sin más estudios arqueológicos, sin fiscalización del Museo Nacional o consulta a UNESCO, desprotegiendo el patrimonio cultural de todas y todos los costarricenses.
Figura 4. Sitios arqueológicos dentro de la finca piñera, tomado del expediente D1-18758-2016-SETENA.
Es importante realizar consultas al Museo Nacional, a UNESCO y al Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS) para que estudien y se pronuncien sobre el plan de manejo del recurso arqueológico antes de que se inicie el movimiento de tierra.
Si lo que se desea es ubicar vestigios culturales en una zona de muy alto potencial arqueológico, como lo demuestran las publicaciones e informes existentes y la declaratoria de UNESCO, la evaluación debe ser más exhaustiva, sistemática y previa al cambio de uso y movimiento de tierras. No se debe tratar de quedarse en lo mínimo de la ley, sino de tomar las decisiones técnicas más rigurosas del caso.
Ampliar y concluir la prospección y excavación arqueológica, no solo en las nueve zonas identificadas, sino aplicar diseños de prospección sistemática con controles estratigráficos más frecuentes que permitan tener mayor claridad sobre la información arqueológica y evitar sacrificar sitios por conveniencia o ignorancia. Estos parámetros deberían ser sugeridos por el museo, partiendo de que no se trata de cualquier área arqueológica, sino de un sitio bajo parámetros UNESCO.
La instalación y operación de una finca piñera implica no solo el cultivo, sino diversas infraestructuras que permitirán su operación y generarán movimientos frecuentes de maquinaria, así como acarreo de materiales e insumos. Los camiones seguirán los caminos existentes, lo cual podría alterar rasgos culturales ya identificados, como esferas, espigas y columnas, por lo que deben ser monitoreados y prever medidas de mitigación para evitar su deterioro.
Figura 5. Sitios arqueológicos dentro de la finca piñera, tomado del expediente D1-18758-2016-SETENA.
Aspectos como la contaminación por el acarreo y depósito de materiales, la vibración o incluso las fumigaciones intensivas deberán ser considerados y valorados como prioridad, particularmente porque en la declaratoria el Estado asumió responsabilidades y compromisos internacionales ineludibles.
Por otro lado, no hay una evaluación del paisaje ni del impacto del cultivo al romper las unidades actuales que han coexistido por largo tiempo, como el paisaje bananero, palma, manglar y finca campesina. Esta ruptura podría ser considerada contaminación visual y afectación del contexto del sitio UNESCO y Ramsar.
Evaluación ambiental estratégicaDebido a la concatenación e interacción de diversos
megaproyectos y problemas socio-ambientales alrededor del Humedal
Térraba-Sierpe y sitio UNESCO (sedimentación y contaminación de los ríos,
Proyecto Diquís, monocultivos, camaroneras, etc) que amenazan este ecosistema
único en Costa Rica por la extensión de sus humedales, la SETENA debe accionar
los procesos legalmente establecidos para realizar una Evaluación Ambiental Estratégica en la cuenca del Térraba-Sierpe.
No se trata de cualquier proyecto o cualquier sitio
esta área es parte de un sitio patrimonio mundial declarado por UNESCO, una
mala decisión puede poner en riesgo esta declaratoria. No sería la primera vez en 2014 el sitio
Unesco en Copan Honduras se vio cuestionada por la instalación de un aeropuerto
y eso que estaba a 17 kilómetros del famoso patrimonio. En este momento el
mismo Unesco evalúa el impacto de dos megaproyecto el Aeropuerto Sur y Proyecto
Hidroeléctrico Diquis.
Es un sitio de
importancia y protección mundial por su humedal y es un sitio declarado Ramsar
desde hace muchos años. Hay publicaciones del mismo Ministerio del Ambiente y
Energía que desde el año 2000, se reconocía la vulnerabilidad del sitio.
En este sentido creemos que por las cercanía del
humedal, la interacción con los otros proyectos de monocultivos 7000 ha de
palma, más de 4600 ha de arroz , banano
en el pasado, plátano y ahora piña ( 4
de los cultivos con mayor cantidad e intensidad
de uso de agroquímicos), por la
actividad turística que es fuente importante de ocupación de la población
local, al mismo tiempo y por la existencia de otros proyectos potenciales como
PH Diquis y Aeropuerto, el proyecto debió hacer una evaluación ambiental
estratégica o como mínimo un estudio de
impacto ambiental que no dura 19 días si no muchos años y hubiera reflejado
estas relaciones claves de la ubicación
del proyecto piñero.
Indudablemente el mismo MINAE (con todas sus
dependencias) debería considerar hacer, participativamente, para el Humedal
Térraba Sierpe, una Evaluación Ambiental Estratégica que determine la suerte de
los recursos naturales y la gente alojados en el Humedal y sus zonas de
influencia, ya que el Delta del Diquis, está ya sometido a una presión
antrópica importante.
Por un lado, paulatinamente se ha venido “colmatando”
y por otro sus bosques fragmentándose. Diversos monocultivos de producción
intensiva han invadido el HTS y los niveles de erosión con la producción piñera
se elevarán sustantivamente.
Esta Evaluación
Ambiental Estratégica, necesariamente, en tiempos de Cambio climático
deberá atender a la realidad de Ciudad Cortés, un centro de población que nunca
terminó de trasladar a sus
habitantes a un sitio seguro, a resguardo de
fenómenos hidroemetereológicos que eran extraños en los 90 pero que hoy son
cosa de todos los inviernos en Costa Rica.
(http://wvw.nacion.com/ln_ee/2006/agosto/27/pais0.html)
El Humedal Nacional Térraba-Sierpe (HNTS) está
compuesto por una variedad de ecosistemas de gran valor biológico e
hidrológico, entre ellos el mayor manglar de Costa Rica. La interferencia e impacto de una nueva actividad
agrícola como piña deber evaluada integralmente en función de la calidad y el
ciclo hídrico del Humedal, en la actividad de la fauna e integridad de su
flora, en la presión de sobre los servicios públicos locales y finalmente, en
los derechos de los pobladores locales del área del proyecto, son
preocupaciones que existen en torno a este proyecto y que deben ser parte de un
verdadero análisis de impacto ambiental estratégico.
En el D1 no se explica como el nuevo proyecto piñero
interactúa con el entorno en términos de atractivos turísticos, paisajísticos y
culturales.
Tampoco el instrumento permite hacer un balance entre
el costo y beneficio que en el turismo puede generar la pérdida de atractivo
que puede tener el humedal y el Parque de las Esferas. Tampoco se puede ver el
efecto acumulativo y sinérgico de lo que esta, lo planificado y el proyecto
piñero como tal.
No permite estimar o mitiga los impactos indirectos
que pudiera provocar el proyecto en la desvalorización de las tierras, o el
efecto de expansión que podría causar una finca conociendo el patrón de
apropiación que practica esta empresa en el sur, donde una vez establecido el
proyecto los vecinos por asfixia venden a precios baratos y se va estableciendo
un proceso gradual de abandono que es aprovechado por la compañía.
La Municipalidad no tiene plan regulador porque no le
gustó como quedó la propuesta elaborada bajo la coordinación de la UCR. A la
Municipalidad de Osa no le conviene los intereses económicos que pugnan por
hacer mega turismo, infraestructura y agricultura en las pocas áreas del cantón
que no son áreas protegidas. Acordémonos que el 77% del cantón de Osa es área
protegida , así que fuera de esas áreas hay una gran competencia e intensidad
de usos para el cantón. En la práctica también significa que un gran porcentaje
del área restante es zona de amortiguamiento y no se puede hacer cualquier cosa
que se le ocurra, precisamente el hecho que no exista plan regulador en un área
tan frágil y vulnerable hace que se debiera hacer profundos y más estudios.
Históricamente la municipal del cantón de Osa ha sido
permisiva con la destrucción ambiental ocasionada por la acumulación de
permisos para la construcción y ampliación de caminos, construcción de
planteles y demás obras de construcción asociadas a la expansión
turísticoinmobiliaria y mucho menos regulación ha tenido con la expansión
agresiva de la agro industria. Ha sido
relativamente fácil para las empresas conseguir permisos de funcionamiento en
zonas frágiles, ya que la actitud de la administración municipal dejar el
cumplimiento de la normativa ambiental y legal a otras instituciones del
estado. Por ejemplo, la Municipalidad de Osa se aprobaron 406 permisos de
construcción nuevos en el año 2007, casi todos ubicados en las áreas de mayor
desarrollo inmobiliario, representando un incremento de 202% en la relación al
número de permisos del 2006 (Lobo, J.A. 2008).
Por otro lado, la administración municipal de Osa ha
mostrado falta de voluntad política para la aprobación de un plan de
ordenamiento territorial en el cantón, a pesar de contar con una excelente
propuesta elaborada por PRODUS de la Universidad de Costa Rica donde las
primeras propuestas de discusión con la municipalidad fueron entregadas en
diciembre del 2008 y cuyos documentos finales con los respectivos reglamentos
fueron entregados en abril del 2010. Estas circunstancias
políticoadministrativas incrementan el riesgo de un desastre ambiental producto
del desarrollo desordenado en áreas de amortiguamiento del humedal y el sitio
Unesco.
Un ejemplo de esta situación se evidencia en la
declaración de conformidad con el uso del suelo a proyecto de piña. En la
propuesta original del PRODUS el uso del suelo en el área estaba definida para
agricultura y turismo de pequeña escala, de tal manera que se desarrollara como
un área de amortiguamiento del Humedal Térraba-Sierpe. De hecho, en la
propuesta de plan regulador en dicha zona además de la actividad agropecuaria
se permiten los siguientes usos: Habitacional, Balnearios, Comercio Pequeño, Talleres
Artesanales y Manejo de fauna silvestre (Borrador del Reglamento de
Zonificación y Uso del Suelo. Artículo 100).
Es importante un estudio estratégico pues el Humedal
Térraba-Sierpe sufre importantes problemas de conservación, y ha sufrido un
proceso de degradación intensa de buena parte de su núcleo original. Esta
realidad es un elemento más que obliga a tratar con especial cuidado las
consecuencias de nuevos proyectos en sus áreas de amortiguamiento,
especialmente por sus efectos indirectos al aumentar las fuentes de
contaminación de los humedales y las cuencas hidrográficas que los alimentan.
Hay que recordar que en el humedal y las zonas
aledañas se encuentran especies gravemente amenazadas o en algún nivel de
peligro de su conservación según las clasificaciones respectivas de la UICN,
CITES y de la Ley de Vida Silvestre, como de aquellas que se reproducen en este
humedal (muchas aves acuáticas). Es importante para poder identificar,
cuantificar la abundancia y la época reproductiva de las especies que utilizan
el humedal Térraba-Sierpe y áreas de amortiguamiento como habitat permanente o
temporal.
Es evidente que las áreas de bosques y humedales del
proyecto quedaran aisladas por la misma piña perdiendo las funciones ecológicas
y de hábitat para estas especies. Tampoco podrá SETENA y Minae podrá verificará
el cumplimiento de los retiros correspondientes a los humedales y de las
medidas para su protección, pues escuna práctica reconocida en el HTS y en
muchas ASP sin la capacidad de control suficiente que los finqueros aledaños
“corren la cerca” hacia el humedal. Simplemente rellenan año con año unas cuantas
hectáreas y se van comiendo el patrimonio de los costarricenses. Solo hay que
ver el mapa original de HTS y como se lo ha ido reduciendo año con año con la
mayor impunidad y falta de control.
Es importante recalcar
que el humedal Térraba-Sierpe es uno de los más importantes del país, sino el
más importante, y alberga la mayor área de manglares más extensos y
desarrollados manglar del país y del Pacífico Centroamericano.
Un estudio entre 2013 y 2016 del Programa
Institucional Osa-Golfo Dulce (Piosa) y otras instancias de la UCR demostró la
presencia de residuos de bromacil y ametrina, que se usan en la producción de
piña y caña de azúcar en el Humedal Térraba-Sierpe. Los primeros resultados del estudio revelan
la presencia de trazas de fungicidas, insecticidas y herbicidas, entre los
cuales sobresale el bromacil en varios puntos del muestreo.
Lo que debe llamar la
atención de SETENA es que en los alrededores del Humedal no se siembra piña ni
caña de azúcar, ni tampoco los productores han reportado el uso de estos
plaguicidas en la siembra de arroz, palma africana, plátano o banano, pues
estas sustancias no están indicadas para ninguno de estos cultivos. Uno se
pregunta si los cultivos de piña y caña están lejanos al humedal como
garantizar que no suceda lo mismos a escasos 5 kilómetros del núcleo del
humedal y con estudios y medidas tan superficiales como las planteadas en el
expediente de marras.
Los
investigadores concluyeron que las trazas de ambos herbicidas son transportadas
por los sedimentos y el agua hasta el Humedal. El bromacil probablemente salió
de los cultivos de piña de la cuenca alta del río Grande de Térraba, en los
cantones de Buenos Aires y Pérez Zeledón, a muchos kilometros donde se tomaron
las muestras.
La identificación de este tipo de sustancias evidencia la fragilidad del ecosistema, la dinámica hidrológica tropical procesos erosivos tienes que ser mejor evaluados, pues muchas de esas fincas que contaminan deberían tener una evaluación ambiental cuando mínimo y mayores controles, lo cual sabemos que no pasa, entonces como podemos pensar que no suceda lo mismo con esta nueva expansión en el Cantón de Osa.
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