Por Mauricio Álvarez Mora.
En julio de 2003, comunidades indígenas, campesinas y organizaciones sociales de toda la región se reunieron en La Esperanza para celebrar el II Foro Mesoamericano Contra las Represas, un espacio de articulación regional que reunió a cerca de 150 personas afectadas por proyectos hidroeléctricos, entre ellas desplazados, sobrevivientes de la represión, viudas y huérfanos.
El encuentro se desarrolló en un contexto marcado por la expansión de megaproyectos energéticos en Mesoamérica, impulsados por alianzas entre gobiernos, empresas transnacionales y organismos financieros internacionales. Para las organizaciones participantes, esta proliferación de represas no responde a las necesidades energéticas de los pueblos, sino a la consolidación de un modelo económico orientado a la exportación y al libre comercio, vinculado a iniciativas como el Área de Libre Comercio de las Américas y otros acuerdos regionales.