Por Mauricio Álvarez Mora
El asesinato de Félix Ordoñez Suazo, miembro de la comunidad garífuna de Punta Piedras, en el departamento de Colón, Honduras, ha reavivado las tensiones históricas vinculadas a un prolongado conflicto territorial que, según denuncian organizaciones, ha sido desatendido por el Estado durante más de una década.
El crimen ocurrió en el paraje conocido como El Castillo, en la zona de Sico, y ha sido atribuido a dos personas vinculadas a la invasión de tierras en el sector de Río Miel. Este hecho violento no es aislado, sino que se inscribe en un contexto de disputas por la tierra que se remonta a inicios de la década de 1990, cuando grupos de campesinos ocuparon territorios pertenecientes a la comunidad garífuna de Punta Piedras, con respaldo de actores vinculados al poder político, económico y militar.