Hay pueblos que han tenido que caminar lejos de su propia historia para poder sobrevivir. Pueblos obligados a abandonar las montañas donde nacieron sus abuelos, los ríos donde aprendieron a vivir y los territorios donde descansan sus memorias. Por eso, cuando un grupo de mayores cabécares regresó en 2019 al territorio indígena de China Kichá para reencontrarse con la tierra que los vio nacer, no ocurrió solamente una visita. Ocurrió un acto profundo de memoria, dignidad y resistencia.
Ese momento quedó plasmado en el documental Sàrātsê sêkónēl jékàska Volviendo a la tierra que nos vio nacer (2023), una producción audiovisual que será presentada este próximo 12 de mayo en Pérez Zeledón. Más que una película, el documental se convierte en una ventana hacia una de las historias más dolorosas y al mismo tiempo más esperanzadoras de los pueblos indígenas en Costa Rica.
Porque hablar de China Kichá es hablar del despojo histórico que han sufrido los pueblos originarios, pero también de la capacidad de resistir incluso cuando todo parece perdido.
Durante décadas, el pueblo cabécar fue expulsado silenciosamente de su propio territorio. Las tierras pasaron a manos de personas no indígenas mientras el Estado observaba, incumpliendo la Ley Indígena y postergando indefinidamente las acciones necesarias para garantizar los derechos territoriales de las comunidades. Según un estudio de la organización Forest Peoples Programme, realizado en 2014, el 97% del territorio de China Kichá estaba ocupado por personas ajenas al pueblo cabécar.
La magnitud del despojo era brutal. Un territorio indígena reconocido legalmente existía casi sin indígenas dentro de él.
Por eso las recuperaciones de tierra iniciadas en 2018 marcaron un punto de quiebre histórico. Las familias cabécares decidieron regresar, recuperar y volver a habitar el territorio ancestral que les había sido arrebatado. No se trataba únicamente de una disputa por propiedades. Era una lucha por la supervivencia cultural, espiritual y colectiva de un pueblo milenario.
Hoy, gracias a esos procesos de recuperación, China Kichá logró recuperar el cien por ciento de su territorio legalmente reconocido. Un hecho histórico no solo para Costa Rica, sino también para la región mesoamericana.
El documental recoge precisamente esa memoria viva.A través de tres capítulos, la producción viaja entre el pasado, el presente y el futuro de China Kichá. “La China Kichá de antes” reconstruye la vida comunitaria, las actividades tradicionales y la relación con el territorio antes del despojo. “La China Kichá del presente” aborda las tensiones territoriales, el abandono estatal y la violencia que han enfrentado las personas recuperadoras, incluyendo el impacto del asesinato del líder indígena Sergio Rojas. Finalmente, “La China Kichá del futuro” abre espacio para reflexionar sobre el significado profundo de recuperar la tierra y la necesidad de seguir defendiendo los derechos indígenas.
Quizás uno de los aspectos más conmovedores del documental sea precisamente el regreso de las personas mayores al lugar donde nacieron. Volver después de tantos años implica reencontrarse no solo con los paisajes, sino también con las heridas. Con las ausencias. Con las historias de quienes tuvieron que marcharse y de quienes resistieron permaneciendo en el territorio aun en las condiciones más difíciles.
Ese regreso también confronta al país con una verdad incómoda: Costa Rica construyó durante años una imagen internacional de paz y respeto ambiental mientras los pueblos indígenas eran desplazados lentamente de sus territorios.
Por eso este documental tiene una importancia que trasciende lo cultural o cinematográfico. Funciona como un ejercicio de memoria colectiva en un país donde muchas veces las luchas indígenas han sido invisibilizadas, criminalizadas o reducidas a conflictos aislados.
La producción realizada por el colectivo Revista Uchinché, bajo la dirección de Hawi Castañeda, logra además algo fundamental: contar esta historia desde el acompañamiento respetuoso a la comunidad y desde los propios procesos organizativos del territorio. El trabajo articulado con el Comité Cultural Cabécar de China Kichá, la Universidad Estatal a Distancia, el Programa Kioscos Socioambientales de la Universidad de Costa Rica y otros proyectos universitarios demuestra también la importancia de que las universidades públicas acompañen las luchas territoriales y los procesos de memoria de los pueblos originarios.
En tiempos donde el despojo continúa avanzando sobre territorios indígenas y campesinos en toda la región, obras como Volviendo a la tierra que nos vio nacer recuerdan algo esencial: la tierra no es únicamente un recurso económico. Es memoria, identidad y continuidad histórica.
Y cuando un pueblo vuelve a caminar la tierra de donde fue expulsado, no solo recupera espacio. Recupera también una parte de sí mismo.
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