La noticia ha generado profunda preocupación entre vecinos y ambientalistas, quienes advierten que está en riesgo el hábitat de aproximadamente 450 osos perezosos, además de numerosas especies que dependen de este ecosistema. La finca ha sido reconocida como el “Paraíso de los osos perezosos” y un verdadero “oasis agroforestal”, y ha sido objeto de múltiples investigaciones sobre estos animales, considerados especialmente vulnerables.
Uno de estos estudios, realizado por el Museo Público de Milwaukee y la Universidad de Wisconsin, evidenció que los perezosos en Costa Rica son más activos de lo que se creía, logrando desplazarse hasta ocho kilómetros en un periodo de dos meses (La Nación, 28-9-2005).
Asimismo, una tesis de maestría en Manejo de Recursos Naturales de la UNED evaluó la exposición a plaguicidas en una población de perezosos de la finca. El estudio, desarrollado entre 2005 y 2008, analizó 58 individuos, 46 provenientes de la finca y 12 de un centro de rescate. Se realizaron análisis de residuos de plaguicidas y muestras de sangre, concluyendo que los animales estaban expuestos a sustancias como ametrina, clorpirifos, clorotalonil, diazinón, difeconazol, DEET, etoprofos y tiabendazol. Según la investigación, esta exposición ocurre probablemente por la ingesta de alimentos contaminados y por contacto directo con estos químicos (Pinnock, M. UNED, 2010).
Este hallazgo ya evidenciaba los impactos de la producción piñera sobre la fauna local. En ese contexto, ambientalistas de la Asociación Pro Defensa de los Recursos Naturales del Caribe (APRENAC) solicitaron información al Ministerio de Ambiente y Energía, señalando que “temen se mande solapadamente a eliminar la fauna de la misma para borrar toda evidencia en caso de una inspección de las autoridades del ramo”.
APRENAC advierte además que una eventual deforestación agravaría aún más las condiciones ambientales de comunidades que ya enfrentan fuertes presiones. Por ello, solicitan una intervención inmediata que permita verificar y prevenir cualquier acción que afecte este ecosistema.
De acuerdo con una publicación de Rainforest Alliance, FINMAC abarca 244 hectáreas y alberga unos 120.000 árboles de cacao cultivados bajo la sombra de especies como almendro, sota caballo, cristóbal y eucalipto, además de plantas de banano y palmas de coco. Este sistema agroforestal, conocido como “agrobosque” de cacao, constituye un hábitat ideal para aves, monos aulladores y especialmente para los osos perezosos. La población de monos aulladores en la finca, por ejemplo, creció de cinco a 40 individuos en una década (Un paraíso de osos perezosos, 6-6-2016, Rainforest Alliance).
Recientemente, se confirmó la venta de la finca a una empresa piñera, lo que encendió las alertas sobre una posible destrucción inminente de este santuario natural. Según distintas fuentes, FINMAC representa la mayor finca de cacao orgánico del país, por lo que su desaparición implicaría no solo la pérdida de un ecosistema único, sino también cerca del 20 por ciento de la producción nacional de cacao y una parte sustancial del cacao orgánico costarricense (ecolechocolat.com).
El futuro de este refugio de vida permanece incierto, mientras crecen las voces que exigen su protección frente al avance de un modelo productivo que amenaza con borrar años de equilibrio entre producción y naturaleza.

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