Por Mauricio Álvarez Mora.
La pequeña comunidad campesina
de Santa Rosa de la Rita en Pococí, que está enclavada entre plantaciones
bananeras, sigue dando la lucha que definirá su porvenir. En una nutrida
Asamblea la comunidad ratificó mediante un ejercicio de democracia, su
oposición firme a la siembra de piña en sus inmediaciones.
La Santa Rosa de hoy, está integrada aproximadamente por unas 130 familias, las cuales se dedican a la pequeña ganadería y al cultivo agrícola de ñame, yuca, tiquizque, camote y plátano, principalmente. Hay jefes de hogar están sin trabajo, pero no ven en la actividad piñera una solución sino un problema mayor.
Esta comunidad ahora es foco de
conflicto. Éste inició en el año 2006, cuando la empresa del Grupo Acón adquirió
un terreno de 280 hectáreas en el centro de Santa Rosa. Posteriormente, comenzó
con la eliminación de la cobertura vegetal para la construcción de drenajes,
caminos y nivelación del terreno para la instalación de una finca piñera, a
pesar de que existía una gran proximidad al acueducto, la escuela, la plaza y
el centro de salud de la comunidad.
Ante esto, los vecinos
solicitaron un estudio al Instituto de Acueductos y Alcantarillados
Costarricense, en el cual se advierte que se verían afectados los pozos que
abastecen a la comunidad, dado que la plantación se haría en una zona de
recarga. Este informe sirvió de prueba principal para que la comunidad lograra,
mediante un recurso de amparo, detener las operaciones de la finca hasta fines
de 2010, cuando la empresa completa los estudios que exigen la Sala
Constitucional y la SETENA para iniciar las labores.
El Plan de Gestión Ambiental
(PGA) aprobado por SETENA, incluyó un estudio hidrogeológico que fue
cuestionado tanto por el Instituto de Acueductos y Alcantarillados como por
Servicio Nacional de Aguas Subterráneas, Riego y Avenamiento (SENARA), quienes
hacen una serie de recomendaciones técnicas al respecto.
La parte social del PGA generó
muchísimo malestar en la comunidad, pues la empresa presentó una consulta
basada en una encuesta que la comunidad aduce, nunca se realizó. Es por esto
que los representantes comunales solicitaron al programa de Kioscos Ambientales
de la UCR la elaboración de una encuesta, que reflejara la verdadera opinión de
los habitantes.
El estudio realizado por Kioscos
revelo que cerca del 70 % de la comunidad está en contra de la instalación de
la piñera, mientras que un 21 % dijo estar de acuerdo parcialmente y un 9 % no
supo o no respondió.
Además, la comunidad se organizó
para presionar a la Municipalidad, visitando el Concejo Municipal de Pococí y
organizando una la Sesión Extraordinaria en la comunidad (2011) para solicitar
una moratoria al cultivo de piña en el cantón.
En un primer momento, la
Municipalidad no quiso aprobar la
moratoria, fue un año después (12-03-2012) y sumándose a otras comunidades
afectadas y en oposición a la expansión piñera que se logró establecer una
política de prohibición. Sobre esta última decisión recientemente, la Sala
Constitucional resolvió a favor de los empresarios, - aún no se conoce las razones de fondo- lo
cual despierta nuevamente la amenaza de la siembra de piña entre los vecinos y
vecinas. (Ver
Semanario Universidad N°1986 del
06-3-2013)
Asamblea comunitaria
Si bien falta empleo en la
zona, según señaló el educador Johnny Delgado, la comunidad ha logrado
desarrollarse, alcanzando infraestructura y servicios importantes que son
inexistentes en comunidades más grandes. Él hizo un recuento de la historia y
los logros – gracias al esfuerzo y la cooperación de la comunidad- que
hubo en el pasado, generando una buena economía producto de la siembra de
maíz.
Una vez escuchados los mensajes de los asistentes se procedió a decidir que solamente la comunidad votaría de manera secreta, para conocer la posición de la mayoría. Se discutió sobre la participación o no de los niños y niñas que fue aceptado unánimemente. Los encargados pasaron por los asientes y la gente fue emitiendo un sí o un no a la actividad piñera en su comunidad. Un comité formado por dos abogados contó los votos. El resultado fue de 63 personas en contra de la instalación piñera frete apenas un voto a favor. Se procedió a firmar un acta y mediante un fuerte aplauso la comunidad selló su posición.
Frente a esta vehemente
negativa de las personas de la comunidad por abrirle las puertas a la
producción del monocultivo de la piña, es necesario cuestionarse si el precio
que estamos pagando por ser el primer exportador a nivel mundial de esta fruta,
realmente vale la pena o si, por el contrario, llenar los bolsillos de un
reducido grupo de beneficiados a costillas de la salud humana, ambiental y de
la soberanía alimentaria de la población, es un error más que no estamos en
disposición de dejar pasar.

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