domingo, 14 de abril de 2013

¡Soberanía comunitaria en acción!


Por Mauricio Álvarez Mora.

La pequeña comunidad campesina de Santa Rosa de la Rita en Pococí, que está enclavada entre plantaciones bananeras, sigue dando la lucha que definirá su porvenir. En una nutrida Asamblea la comunidad ratificó mediante un ejercicio de democracia, su oposición firme a la siembra de piña en sus inmediaciones.

La Santa Rosa de hoy, está integrada aproximadamente por unas 130 familias, las cuales se dedican a la pequeña ganadería y al cultivo agrícola de ñame, yuca, tiquizque, camote y plátano, principalmente. Hay jefes de hogar están sin trabajo, pero no ven en la actividad piñera una solución sino un problema mayor.

Esta comunidad ahora es foco de conflicto. Éste inició en el año 2006, cuando la empresa del Grupo Acón adquirió un terreno de 280 hectáreas en el centro de Santa Rosa. Posteriormente, comenzó con la eliminación de la cobertura vegetal para la construcción de drenajes, caminos y nivelación del terreno para la instalación de una finca piñera, a pesar de que existía una gran proximidad al acueducto, la escuela, la plaza y el centro de salud de la comunidad.

Ante esto, los vecinos solicitaron un estudio al Instituto de Acueductos y Alcantarillados Costarricense, en el cual se advierte que se verían afectados los pozos que abastecen a la comunidad, dado que la plantación se haría en una zona de recarga. Este informe sirvió de prueba principal para que la comunidad lograra, mediante un recurso de amparo, detener las operaciones de la finca hasta fines de 2010, cuando la empresa completa los estudios que exigen la Sala Constitucional y la SETENA para iniciar las labores.

El Plan de Gestión Ambiental (PGA) aprobado por SETENA, incluyó un estudio hidrogeológico que fue cuestionado tanto por el Instituto de Acueductos y Alcantarillados como por Servicio Nacional de Aguas Subterráneas, Riego y Avenamiento (SENARA), quienes hacen una serie de recomendaciones técnicas al respecto.

La parte social del PGA generó muchísimo malestar en la comunidad, pues la empresa presentó una consulta basada en una encuesta que la comunidad aduce, nunca se realizó. Es por esto que los representantes comunales solicitaron al programa de Kioscos Ambientales de la UCR la elaboración de una encuesta, que reflejara la verdadera opinión de los habitantes.  

El estudio realizado por Kioscos revelo que cerca del 70 % de la comunidad está en contra de la instalación de la piñera, mientras que un 21 % dijo estar de acuerdo parcialmente y un 9 % no supo o no respondió. 

Además, la comunidad se organizó para presionar a la Municipalidad, visitando el Concejo Municipal de Pococí y organizando una la Sesión Extraordinaria en la comunidad (2011) para solicitar una moratoria al cultivo de piña en el cantón.

En un primer momento, la Municipalidad  no quiso aprobar la moratoria, fue un año después (12-03-2012) y sumándose a otras comunidades afectadas y en oposición a la expansión piñera que se logró establecer una política de prohibición. Sobre esta última decisión recientemente, la Sala Constitucional resolvió a favor de los empresarios,  - aún no se conoce las razones de fondo- lo cual despierta nuevamente la amenaza de la siembra de piña entre los vecinos y vecinas. (Ver Semanario Universidad N°1986  del 06-3-2013)

Asamblea comunitaria

Si bien falta empleo en la zona, según señaló el educador Johnny Delgado, la comunidad ha logrado desarrollarse, alcanzando infraestructura y servicios importantes que son inexistentes en comunidades más grandes. Él hizo un recuento de la historia y los logros – gracias al esfuerzo y la cooperación de la comunidad- que hubo en el pasado, generando una buena economía producto de la siembra de maíz.

 Por los ejemplos negativos de la piña en las comunidades vecinas, quienes habitan en Santa Rosa, estan conscientes: “de que la piña cambiaría radicalmente su vida”. Ellos temen a la contaminación del agua, la proliferación de las moscas de establo, la devaluación de sus propiedades, el acaparamiento de la tierra, el deterioro y la saturación de  la infraestructura y los servicios comunales que tanto les costó alcanzar.

 La asamblea conto con la participación de representantes de las comunidades vecinas como San Luis de Jiménez, Tarire, La Suerte, La Curia de Cariari, Guácimo y representantes del Sindicato de Trabajadores de las Plantaciones (SITRAP) y del Taller de Práctica en comunidad de la Escuela de Trabajo Social (UCR). 

Una vez escuchados los mensajes de los asistentes se procedió a decidir que solamente la comunidad votaría de manera secreta, para conocer la posición de la mayoría. Se discutió sobre la participación o no de los niños y niñas que fue aceptado unánimemente. Los encargados pasaron por los asientes y la gente fue emitiendo un sí o un no a la actividad piñera en su comunidad. Un comité formado por dos abogados contó los votos. El resultado fue de 63 personas en contra de la instalación piñera frete apenas un voto a favor. Se procedió a firmar un acta y mediante un fuerte aplauso la comunidad selló su posición. 

Frente a esta vehemente negativa de las personas de la comunidad por abrirle las puertas a la producción del monocultivo de la piña, es necesario cuestionarse si el precio que estamos pagando por ser el primer exportador a nivel mundial de esta fruta, realmente vale la pena o si, por el contrario, llenar los bolsillos de un reducido grupo de beneficiados a costillas de la salud humana, ambiental y de la soberanía alimentaria de la población, es un error más que no estamos en disposición de dejar pasar.


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