Por Mauricio Álvarez Mora
Soñar no cuesta nada… para el resto el MAG, por eso queremos:
Ver a la policía ayudando a los frijoleros del Sur a cargar sus sacos y no volándoles garrote.
Proyectos que fortalezcan las ferias de la agricultora, que saquen a los intermediarios injustos y generen calidad de vida a los y las agricultoras.
Que la soberanía alimentaria tenga rango constitucional.
Una banca de desarrollo para todas las personas que se dedican a la agricultura y no solamente beneficios a los agroexportadores, al mejor estilo de los Certificados de Abono Tributario (CATs).
Que se declare una moratoria a la siembra de piña y una moratoria por decreto a los cultivos transgénicos como se prometió en campaña electoral.
Que se deje de experimentar con las comunidades indígenas proyectos productivos impuestos desde la lógica de monocultivos y de “semillas mejoradas”.
Que se oficialice un programa de agricultura indígena partiendo de sus necesidades de auto subsistencia y cosmovisión.
Que se le trasladen a los pequeños y medianos productores y productoras, todos los recursos y condiciones de ventaja que estuvieron recibiendo por años las agroindustrias.
Políticas y políticos biodiversos, orgánicos y criollos, no monocultivistas de mente y espíritu.
Que se declare al campesinado costarricense como sector en peligro de extinción y se le otorgue un lugar de dignidad (no en un museo, ni en el folclor corrongo) a quienes han resistido la larga noche neoliberal.
Políticas anticoncentracción de la tierra porque hoy, por ejemplo, hay propietarios que a título personal ostentan 18 mil hectáreas de piña y banano.
Que el INDER sea una institución decente y deje de dar parcelas en los riscos de las montañas y en otras zonas vulnerables donde no se puede vivir.
Que se fortalezca el Programa de Agricultura Orgánica y al Centro de Agricultura Orgánica de INA.
Y en general, queremos y necesitamos más pequeña producción y un Consejo Nacional de la Producción comprando y gestionando mercados locales como debe ser.
Ya es tiempo de que se vuelva la tortilla, por eso pedimos con toda la fuerza de la historia que el campesinado y la producción nacional sustentable sea el centro de la política agraria, y que se le brinde trato de transnacionales a las campesinas, campesinos, ¡¡¡indígenas y a todas las personas que se dedican a la agricultura orgánica …CARAJO!!!

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