sábado, 26 de noviembre de 2022

La defensa cultural y territorial del pueblo Ngäbe también pasa por la agroecología y la memoria comunitaria

Por Mauricio Álvarez Mora.

En muchas ocasiones, los territorios indígenas son mencionados únicamente cuando existe un conflicto, una amenaza ambiental o una disputa por derechos. Sin embargo, pocas veces se visibiliza la enorme riqueza organizativa, cultural y comunitaria que sostiene la vida cotidiana en estos territorios. El encuentro organizado por comunidades Ngäbe de Comte Burica, en el sur de Costa Rica, recuerda precisamente que la defensa territorial no se limita a resistir amenazas externas, sino también a fortalecer las formas propias de producir, compartir conocimientos y mantener vivas las tradiciones culturales.

Este próximo 25 y 26 de noviembre, la comunidad de Niviribotdä, conocida también como Las Vegas río La Vaca, será escenario de un conversatorio y una feria agrícola y artesanal impulsada por organizaciones comunitarias Ngäbe. Más allá de una actividad cultural o turística, el encuentro representa un esfuerzo por reafirmar prácticas de autonomía, intercambio de saberes y fortalecimiento comunitario frente a los múltiples desafíos que enfrentan los pueblos indígenas en la actualidad.

La actividad reunirá a representantes comunitarios, instituciones públicas, universidades y organizaciones sociales en un espacio donde la cultura Ngäbe será el centro. Artesanías, gastronomía tradicional, danza Jegui y producción agrícola local convivirán con reflexiones sobre agroecología, organización comunitaria y sostenibilidad territorial.

Detrás de esta iniciativa existe una discusión mucho más profunda sobre el modelo de desarrollo que históricamente se ha impuesto en territorios indígenas y rurales. Frente a economías agrícolas cada vez más dependientes de monocultivos, agroquímicos y cadenas de mercado controladas desde afuera, proyectos como Sistema Agro-ecoturismo Finca Kare intentan construir alternativas basadas en diversificación agrícola, autosuficiencia alimentaria y recuperación de prácticas culturales propias.

La finca Kare busca precisamente articular agricultura ecológica, turismo comunitario e intercambio cultural desde una lógica distinta a la explotación intensiva del territorio. Su propuesta incluye el cultivo de plantas medicinales, frutales y hortalizas, junto con iniciativas que promueven mercados solidarios y la transmisión de conocimientos tradicionales.

Lo importante de estos procesos es que no se limitan a conservar costumbres de manera folclórica o simbólica. En realidad, representan formas concretas de resistencia territorial y cultural frente a dinámicas económicas que históricamente han marginado a los pueblos indígenas o reducido sus territorios a simples espacios de extracción de recursos.

El territorio Ngäbe-Buglé de Comte Burica, ubicado entre los cantones de Corredores y Golfito, mantiene además una compleja relación transfronteriza con territorios Ngäbe en Panamá. Esta conexión histórica y cultural recuerda que las fronteras estatales muchas veces fragmentaron pueblos indígenas cuyos vínculos territoriales, familiares y culturales existían mucho antes de la formación de los actuales Estados nacionales.

Las comunidades Ngäbe han debido sostener largas luchas por derechos básicos, desde el reconocimiento territorial hasta el acceso a documentación y ciudadanía. Durante las décadas de 1990 y 2000 impulsaron demandas relacionadas con cedulación, autonomía indígena y reconocimiento de derechos colectivos. Más recientemente, comunidades Ngäbe en Sixaola han protagonizado procesos importantes para el reconocimiento de derechos de personas indígenas transfronterizas y la implementación efectiva de mecanismos de nacionalización.

En ese contexto, encuentros como el de Niviribotdä adquieren una dimensión política y cultural significativa. No son únicamente espacios festivos o académicos. Son formas de fortalecer tejido comunitario, intercambiar experiencias organizativas y afirmar que la defensa territorial también implica defender la memoria, la identidad y las formas propias de relacionarse con la tierra.

El involucramiento de iniciativas universitarias como el proyecto Geografía y Diálogo de Saberes y el Programa Kioscos Socioambientales de la Universidad de Costa Rica refleja además la importancia de construir relaciones más horizontales entre academia y comunidades. En lugar de entender los territorios indígenas únicamente como objetos de estudio, estas experiencias buscan promover procesos de acompañamiento, documentación y diálogo de saberes.

En momentos donde los pueblos indígenas continúan enfrentando amenazas sobre sus territorios, procesos de exclusión y fuertes presiones económicas, la agroecología y las iniciativas comunitarias también se convierten en herramientas de defensa cultural y política.

Porque defender un territorio no significa únicamente impedir que sea destruido. También significa mantener vivas las prácticas, conocimientos y relaciones comunitarias que le dan sentido a la vida colectiva dentro de él.


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