Por Mauricio Álvarez Mora.
Habitantes de la comunidad de Duacarí denuncian la contaminación de una quebrada ubicada a unos 300 metros de la Escuela Pública de Duacarí 5, la cual desemboca en el río Jiménez. La situación genera preocupación en la zona debido a los impactos observados en la fauna local y a los antecedentes de afectación ambiental vinculados a la actividad piñera.
La alerta surge el 27 de mayo, cuando vecinos reportan la aparición de peces muertos, así como de otras especies como culebras, en las aguas de la quebrada. El cuerpo de agua se encuentra contiguo a una plantación perteneciente a la empresa Piña Frut, lo que lleva a la comunidad a señalar posibles vínculos entre la actividad agrícola y el evento de contaminación.
De acuerdo con las personas denunciantes, la empresa enfrenta actualmente un proceso judicial por presunta destrucción de bosque con el fin de expandir el cultivo de piña. Según indican, la intervención abarcaría más de 47 hectáreas, pese a que los permisos ambientales tramitados contemplaban menos de 30 hectáreas. Esta situación se suma a otras afectaciones señaladas por la comunidad, como el drenaje de una laguna de aproximadamente mil metros cuadrados, donde anteriormente habitaban diversas especies, incluida la tortuga lagarto.
Los hechos ocurridos en Duacarí se enmarcan en un contexto más amplio de preocupación por el impacto de los agroquímicos en la región Caribe. Investigaciones desarrolladas por la Universidad de Costa Rica en conjunto con otras instituciones académicas han documentado riesgos de contaminación del suelo y de las fuentes de agua debido al uso intensivo de plaguicidas en cultivos de piña.
Uno de estos estudios, enfocado en la caracterización hidrogeológica de la zona oeste del cantón de Siquirres, identifica la presencia de plaguicidas en cuerpos de agua como el río Limbo. Los resultados sugieren que estas sustancias podrían llegar a los ríos por escorrentía desde las plantaciones agrícolas. En el análisis se toman 32 muestras de agua provenientes de nacientes, quebradas, fuentes subterráneas y sistemas de abastecimiento, incluyendo acueductos rurales y centros educativos. En 12 de estas muestras se detectan herbicidas como ametrina, bromacil y diuron, así como insecticidas y fungicidas.
Otro estudio realizado por el Instituto Regional de Estudios en Sustancias Tóxicas de la Universidad Nacional examina la calidad del agua del río Jiménez y confirma la presencia de residuos de plaguicidas en todos los puntos analizados con influencia agrícola. En uno de los casos, las concentraciones detectadas alcanzan niveles capaces de provocar la muerte de organismos en condiciones de laboratorio. Entre las sustancias identificadas se encuentran compuestos como carbaril, diazinón, etoprofós, bromacil, ametrina, hexazinona, diurón, triadimefón y clorotalonil, algunos de los cuales son altamente tóxicos para peces y crustáceos.
La denuncia en Duacarí pone nuevamente en evidencia los desafíos asociados a la expansión del monocultivo de piña en el país, particularmente en relación con la protección de los recursos hídricos y la biodiversidad. Mientras las autoridades no emiten un pronunciamiento oficial sobre el caso específico, la comunidad mantiene su preocupación por las posibles consecuencias ambientales y sanitarias derivadas de la contaminación de esta quebrada.

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