Por Mauricio Álvarez Mora.
En San José se reúnen representantes de comunidades campesinas, organizaciones ambientalistas y estudiantes universitarios para compartir experiencias y preocupaciones en torno a los impactos de la producción piñera en distintas regiones del país. El encuentro, realizado el 19 de abril, forma parte de un proceso organizativo que busca visibilizar los conflictos socioambientales asociados a este monocultivo y fortalecer la articulación de cara al próximo Encuentro de Personas Afectadas por el Agronegocio.
La actividad cuenta con la participación de estudiantes del Trabajo Comunal Universitario Cartografiando el conflicto socioambiental de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica, quienes acompañan procesos comunitarios y aportan a la sistematización de las problemáticas que enfrentan los territorios.
Durante la jornada, las personas asistentes hacen un repaso histórico de las luchas que distintas comunidades han sostenido para enfrentar los efectos de la expansión piñera, especialmente en zonas periféricas. También se discute la negativa del gobierno de turno a establecer una moratoria a este cultivo, en un contexto donde la producción continúa creciendo de manera sostenida.
Según se expone en el encuentro, la actividad piñera aumenta cada año aproximadamente un siete por ciento, lo que equivale a miles de nuevas hectáreas destinadas a este monocultivo. Parte de esta expansión ocurre incluso en áreas protegidas, lo que incrementa la preocupación por los impactos ambientales acumulativos.
Desde el Caribe, jóvenes del cantón de Siquirres, organizados en el colectivo COCOA, comparten su experiencia frente a la contaminación de fuentes de agua que abastecen a sus comunidades. Señalan que desde hace varios años enfrentan las consecuencias del uso intensivo de agroquímicos asociados a la producción de piña, los cuales han afectado acueductos rurales.
Relatan que una de las fuentes de agua presenta contaminación desde hace más de una década, atribuida al cambio en el uso del suelo y a la introducción de sustancias químicas más agresivas que las utilizadas en cultivos anteriores. Esta situación no solo afecta el acceso al agua potable, sino que también genera preocupación por la salud de las personas y el futuro de las comunidades.
En este contexto, hacen un llamado a la participación de más sectores, especialmente de personas jóvenes, para fortalecer los procesos de denuncia y organización frente a lo que consideran una problemática creciente.
El encuentro también marca un paso importante en la articulación del Frente Nacional de Sectores Afectados por la Producción Piñera, que inicia así un proceso de coordinación nacional. Este esfuerzo busca consolidar una plataforma común que permita incidir en la agenda pública y visibilizar los impactos sociales y ambientales del modelo agroexportador.
Las personas participantes coinciden en que estos espacios son fundamentales para compartir experiencias, construir propuestas y avanzar hacia respuestas colectivas ante una actividad que continúa expandiéndose en el país y que deja, a su paso, una serie de conflictos aún sin resolver.
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