Por Mauricio Álvarez Mora.
Más de 370 personas, en representación de más de 150 organizaciones, colectivos, comunidades e instituciones, hicieron público un pronunciamiento de solidaridad con el pueblo cabécar de China Kichá, ante la grave situación de incendios y violencia que afecta este territorio indígena ubicado en el sur del país.
El llamado parte de una denuncia contundente: la destrucción por fuego de amplias zonas del territorio recuperado, en un contexto que las personas firmantes vinculan con racismo, conflictos territoriales y violencia estructural. El documento plantea que lo ocurrido no puede entenderse como hechos aislados, sino como parte de una problemática más profunda que atraviesa los territorios indígenas en Costa Rica.
Las organizaciones advierten que los incendios han afectado de forma reiterada las áreas recuperadas por la comunidad cabécar, generando pérdidas ambientales graves y poniendo en riesgo la vida, la biodiversidad y las fuentes de agua. En este sentido, señalan que la situación exige respuestas urgentes del Estado y de sus instituciones.
Entre las principales solicitudes se encuentra la intervención efectiva del Cuerpo de Bomberos en el territorio, ya que en varias ocasiones no han acudido a atender emergencias bajo el argumento de que se trata de “quemas de charral”. También se pide la presencia del Sistema Nacional de Áreas de Conservación en los incendios forestales, así como una investigación de la Fiscalía de Pérez Zeledón para determinar responsabilidades por los incendios provocados.
El pronunciamiento reúne apoyos muy diversos que incluyen universidades públicas, organizaciones ambientales, colectivos feministas, redes comunitarias, organizaciones de derechos humanos, agrupaciones culturales y políticas, así como personas estudiantes, docentes y ciudadanos de distintas partes del país. Esta amplia articulación refleja, según el documento, la preocupación creciente por la situación en los territorios indígenas.
El caso de China Kichá se enmarca en un proceso de recuperación territorial impulsado por familias cabécares desde 2019, luego de décadas de despojo y reducción del territorio reconocido oficialmente. Aunque en 2001 el Estado asignó unas 1100 hectáreas al pueblo cabécar en esta zona, para 2014 la mayor parte ya estaba en manos de personas no indígenas. Frente a ello, la comunidad inició procesos de recuperación que han permitido retomar cerca de 800 hectáreas.
En esas áreas, las familias han impulsado procesos de restauración ambiental, recuperación de fuentes de agua y producción agrícola, en un intento por reconstruir su relación con el territorio. Sin embargo, estas acciones han estado acompañadas de episodios de violencia, entre ellos incendios recurrentes que han destruido gran parte de lo recuperado.
Las personas firmantes señalan que estos incendios no solo afectan ecosistemas, sino que también golpean directamente la vida comunitaria. De acuerdo con testimonios recogidos, se trataría de acciones intencionales vinculadas a intereses económicos y disputas por la tierra, lo que agrava aún más el conflicto.
En este contexto, la lideresa cabécar Doris Ríos Ríos ha reiterado que la tierra no es solo un recurso, sino el espacio vital donde se sostiene la cultura, la vida y la identidad del pueblo. Desde esa perspectiva, cada incendio representa una pérdida profunda para la comunidad.
El pronunciamiento concluye con un llamado a detener la violencia, garantizar la protección del territorio y asegurar que las instituciones del Estado actúen de forma efectiva para investigar los hechos y evitar que continúe la destrucción en China Kichá.
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