Por Mauricio Álvarez Mora.*
Durante el período comprendido entre octubre de 2008 y marzo de 2009, Centroamérica experimentó una serie de transformaciones en materia económica, energética y ambiental que evidencian una tendencia común: la profundización de un modelo extractivo acompañado de un debilitamiento de los marcos sociales y ambientales.
Uno de los factores clave en este proceso ha sido la implementación del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos (CAFTA-DR), que ha ampliado significativamente los derechos de las empresas transnacionales en la región. Este contexto ha contribuido, además, a la desarticulación de sectores organizados de la sociedad civil, debilitando su capacidad de incidencia. La situación se vuelve aún más compleja ante las negociaciones del Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, en un escenario donde no existe un contrapeso social fuerte que permita mejorar las condiciones de estos acuerdos.