Por Mauricio Álvarez Mora, ecologista
Anoche, en la inmensidad de la galaxia, nació un
bosque: Juan Figuerola Landi. Un ecologista hecho de raíces, pedales, risas y alas, defensor incansable de
los bosques y de toda forma de vida.
Con su bicicleta, atravesó las calles de San
Pedro, llevando en su bolso puñados de papeles, mapas, oficios de esperanzas y
sueños compartidos. A pie o pedaleando, siempre estuvo junto a las comunidades
que defendían los bosques, los humedales, la zona marítimo-terrestre, la
cultura indígena, campesina y pescadora, las islas y cada rincón sagrado que
merece ser protegido. En lugares humildes y desconocidos hay árboles, ríos y
trillos. Todos ellos llevaban la huella de su presencia silenciosa y firme.


